Author: Farid

¿Cómo se quita una mala costumbre?

Hay varias situaciones en que la gente me critica, llegando a la conclusión general de que soy muy “cerrado”. Son temas tan disímiles que van desde mi rotunda negación a darle dinero a esos tipos que “cuidan autos” en el centro, mi desagrado por “donar Leer más…

007 razones para poner a prueba tu espíritu crítico

La semana pasada terminé de leer el libro “Conviértase en Brujo, Conviértase en Sabio“, de Georges Charpak (Premio Nobel de Física) y Henri Broch. Es un buen tratado para desmitificar pseudociencias, y aunque al libro le encontré áreas que pudieron aprovecharse mejor, hay varias frases Leer más…

¿Catapulta? no, gracias

A pesar que no me gustan los juegos de estrategia, hace un tiempo me llamó la atención Civilization IV, un juego donde construyes tu propio “país” y compites con los demás por ser quien mejor progrese luego de un cierto tiempo.

El juego parte en el año 4.000 a.C. y en cada turno uno puede incorporarle distintas cosas a sus “ciudades” (alimentación, servicios, construcciones, tecnologías, granjas, etc.). Puedes ganar el juego mediante una de estas 6 formas (copio textual de una descripción via web): Conquista (conquistando todas las civilizaciones), Dominación (controlar un porcentaje de la tierra y la población mundial), Carrera espacial (siendo el primero en construir una nave espacial y volar a Alpha Centauri), Cultural (por medio de dominación cultural), Diplomacia (mediante votos en las Naciones Unidas) o Tiempo (teniendo la mayor cantidad de puntos en diciembre de 2050)”.

Lo admito. Civilization IV me llamó la atención por una razón muy simple: cuando leí que era un juego de estrategia, tipo SIMS aunque bastante más formal, primero pensé que era un buen juego para poner a prueba tus habilidades “administrativas”, pero luego vi una snapshot como la de arriba. ¡Una bomba atómica! ¡¿WTF?!. Siguiendo la lectura, me di cuenta que la descripción animaba a que los jugadores podían ganar más rápidamente el juego mediante la conquista, apropiación de territorios y combate con los países enemigos (supongo que así se lograrían las victorias por conquista y dominación, y quizá también por diplomacia). El tema es que eso en principio me desanimó. ¿Por qué si en un juego tienes la posibilidad de crear tu propio país, a tu manera, también tienen que estar incluidas las guerras y la violencia? ¿acaso el juego no puede ganarse pacíficamente?.

Así que quise probarlo por mí mismo. Una vez instalado, me costó al principio aprender todos los comandos y modos, pero lentamente lo conseguí. En el 1° juego entendí como era el tema: el juego te ofrece ciertas herramientas que puedes incorporar a tu país (tú decides si las agregas), pero me sorprendió que en TODOS los turnos me ofrecían guerreros/militares, o bien lanzas, espadas, metralletas, pistolas, tanques, misiles o aviones de combate, conforme iba avanzando en el “tiempo” mi civilización. Asimismo, el resto de países frecuentemente te interrumpían para saludarte, pedirte un intercambio de un bien, pedirte algo a cambio de nada o simplemente… hacerte la guerra!! Las primeras veces rechacé la guerra, pero una 3° el otro país (creo que era España) simplemente la inició, porque en mis opciones no estaba el “No acepto“. Por supuesto perdí puntos y muchos de mis “habitantes” murieron, a pesar que intentaba hacer la paz con España. No me quedó más que “solicitar” un par de guerreros al juego, sólo para contrarrestar los ataques hasta que, finalmente, España aceptó “hacer las paces”.

Ese juego lo perdí por Tiempo, pues para el año 2050 un par de países se me adelantaron en puntos por tecnologías conseguidas. No entendí muy bien cómo se puede ganar por Cultura/dominación cultural y sospecho que tanto Conquista/Dominación/Diplomacia necesariamente implican algún combate previo, así que al parecer mi única opción es ganar por Tiempo… o llegar antes a Alpha Centauri :).

Emprendí un 2° juego. Fui más aplicado, seguí los pasos más lógicos para avanzar de tecnología en tecnología, rápidamente me hice ciudades y mi frontera sólo limitaba con España (glup! :)), mientras que el resto limitaba con agradables costas; dediqué todos los recursos a tecnología, ciencia y bienestar de los habitantes; rechacé TODOS los guerreros/militares y demases artilugios bélicos. Mi país no tenía ejército ni armas, y me sorprendió que no sólo el juego me insistiera constantemente en tenerlos, sino que en las ciudades salían avisitos con “protestas” de los habitantes, con frases como “nos sentimos inseguros en la frontera, exigimos una unidad militar/tanque/catapulta/etc” (y les mandé a la mierda sus protestas). Los países me ofrecieron intercambios, saludos y guerras. Las rechacé todas o hice las paces mediante algún “soborno” (el país me daba la paz a cambio de algún bien); en un momento España (sí, otra vez) me hizo una guerra inevitable, pero esta vez no pedí ningún guerrero. Soborné, dialogué y solicité insistentemente la paz, hasta que la obtuve. Hacia el año 2040, mi país estaba en 1° lugar en estrecho margen con Egipto, Rusia y EE.UU. (todos abarrotados de arsenal bélico, claro), y tuve que hacer el uso más inteligente posible de mi resto de turnos. Aquí aparece parte de la última pantalla:

Gané el juego con 3382 puntos, apenas por encima de Egipto, luego de 3:05 horas, y sin usar ningún recurso bélico. Considerando el realismo visual del juego y su cuidada cronología en las tecnologías humanas, he de decir que en cierto modo le torcí la mano a la “tradición”: sí se puede ser el país más avanzado el mundo sin usar la violencia :).

¿Es legal dormir en un aeropuerto?

Una de las consecuencias de ser tan detallista en la toma de decisiones, es que al final la decisión se vuelve torturante. Eso suele pasarme cuando viajo, pues digamos que soy la antítesis del “mochilero” que viaja a un lugar indeterminado, con dinero indeterminado e Leer más…

¿Y si vivieras en el país más poderoso del mundo?

He pasado un buen rato leyendo artículos de la Inciclopedia, una parodia de la Wikipedia, cuyos artículos son bastante graciosos y atrevidos, por donde se le mire. No resistí la tentación de buscar conceptos que sin duda pintan como víctimas seguras de esta web, y Leer más…

¿Sabiduría e ignorancia?

Hace algunos días terminé de leer Brevísima historia del tiempo, de Stephen Hawking. En líneas generales puedo decir que entendí un 95% del libro, en comparación al 75% que entendí de Historia del tiempo, cuando lo leí hace unos años atrás. En ese sentido aplaudo la intención de esta versión “mas breve” de la obra, pues su propósito justamente era ser un relato más digerible que el anterior, que a pesar de ser un éxito en ventas vislumbró un público en general perdido en comprender aquella excelente obra, que resume en cierta forma los avances de las ciencias físicas hasta nuestras actuales teorías sobre el Universo.

Pero respecto a la “Brevísima…“, algo en particular me quedó dando vueltas. Casi al final del libro Hawking pone en evidencia la gran distancia que existe entre los especialistas y el público en general, respecto a la ciencia. En tiempos de Newton, comenta el autor, los últimos avances estaban al alcance de personas relativamente cultas y no había gran complejidad en comprenderlos. No obstante, de allí en adelante la ciencia ha progresado a ritmo velocísimo, y las teorías han adquirido mayor complejidad. Esto ha causado un desfase enorme, porque los científicos están demasiado ocupados haciendo descubrimientos y “no tienen tiempo” de resumir sus teorías y ponerlas al alcance del público.

Pero no es una tarea fácil. Personalmente no se cómo era la actitud del público hacia la ciencia hace 2 o 3 siglos atrás; sólo percibo que en la actualidad el interés ha mermado, y eso conspira en el intento de culturizar a la gente sobre los fenómenos naturales. Esto lo he atestiguado en astronomía, mi “campo”; las personas parece que les aburre escuchar una explicación que levemente suena a complejidad, por muy completa y precisa que sea. Por poner ejemplos clásicos, muchos se conforman con la explicación “urbana” de que los planetas influyen en nuestra personalidad; o que cualquier objeto volador no identificado es una nave extraterrestre; o que el hombre nunca llegó a la Luna; o que los billetes de un dólar “presagiaron” la caída de las torres gemelas según cierta forma en que se doblen. La gran mayoría de estas cosas pueden refutarse con una explicación científica concisa, pero aburre. Es más atractivo creer que los planetas tienen poderes, que los aliens nos visitan a cada rato o que los billetes de dólar tienen poderes paranormales. A la gente le encanta lo que no puede ser explicado, o bien la explicación más espectacular es la de mejor aceptación.

Alguien podría decir que esto sólo se reduce a sabiduría e ignorancia; o bien que los científicos son todos unos tipos de “mente cerrada” que no se expanden a otras posibilidades. Tal vez algunos lo sean, pero personalmente, e intentando alejar cualquier sesgo, creo que es sumamente fácil advertir cuando alguien se está dejando llevar por su fascinación ante lo fantástico/desconocido y se resiste a lo racional; desde creer que si la Luna se encuentra en cierta fase ayuda a adelgazar, evitar cruzarse con un gato negro, o la costumbre de no darle el salero en la mano a otra persona, porque eso significa que más tarde uno discutirá con ésta.

Lo curioso es que los humanos están dotados de la capacidad de ser críticos, de contraargumentar y citar evidencia que sostenga el contraargumento a un postulado dudoso; basta ver los reportajes, sitios web y foros donde se plantean todas las “incoherencias” que demostrarían que el Apollo nunca llegó a la Luna; pero resulta más curioso constatar que esos mismos “escépticos” acepten abiertamente que cualquier cosa volando en el cielo, si no somos capaces de identificarlo, es sin lugar a dudas una nave espacial extraterrestre.

Yo creo aquí confluyen 2 factores: primero, que el escepticismo se ve francamente derrotado ante la fascinación por lo fantástico/desconocido en el caso de los OVNIs; y segundo, que el intento de escepticismo en querer refutar el viaje a la Luna en realidad es otra forma de fascinación, la relacionada con las conspiraciones. En otro contexto quizá hubiera sido útil, pero en el “caso Apollo” el tiro les sale por la culata: los argumentos para refutar el viaje a la Luna son totalmente errados, y por el contrario, se puede demostrar científicamente que *sí* llegamos. Este famoso ejemplo demuestra que las personas tienen capacidad crítica, pero debido a que algunas se dejan llevar por una “ciencia urbana” más simplista que la “ciencia real” para explicar los fenómenos, la crítica se va por el lado de los quesos.

Bueno, creo que lo dejaré hasta aquí. No vaya a ser que algo malo me pase porque escribí este post justo un día martes 13 🙂

Algunas curiosidades, antes de ir dormir

Diablos, es muy tarde y aún no me voy a dormir. En la tarde estuve viendo películas, jugando con la gatita y ordenando un poco el escritorio, que lo tenía hecho una porquería. Hace un rato estuve jugando Flight Simulator online (y resalto el “jugando” Leer más…

A veces quisiera ser pseudocientífico

Sí, así es. Ya se que esto suena estúpido, viniendo de mí que soy tan apegado a la ciencia y soy conocido por mis críticas a todas esas “verdades” pseudocientíficas que sólo logran desinformar o asustar a la gente.Pero a veces me gustaría ser así. Leer más…

Acerca de mis asuntos "no bloggeables", "levemente chateables" y "sí conversables"

Hace algunos minutos estaba por escribir algo; luego pensé “no, esto no se vería muy bien aquí”. Analizándolo mejor, se me ocurre que en realidad son varios temas que no es conveniente que escriba aquí, posiblemente podría comentarlas por chat, pero que sí puedo hablarlas en una conversación física. Así llego a la conclusión que, en mi caso, existen asuntos “No Bloggeables”, “Levemente Chateables” y “Sí Conversables” :).
Me imagino que a varios bloggers les ha pasado eso. En mi caso, y para que se entienda mejor, voy a especificar cuáles son mis asuntos “NB-LC-SC” 🙂
1) Sobre mi continuo dolor actual por no tener pareja.
2) Sobre ciertas teorías o inventos que se me ocurren.
3) Sobre proyectos de ciencia en que a veces trabajo.
4) Sobre el servicio militar (no ligado a política…)
5) Sobre ciertos datos personales.

Para no detenerme en cada uno, voy a resumir brevemente por qué los he considerado temas delicados:
– Algunos son redundantes, demasiado fuertes y complejos para explicarlos de modo que se entiendan bien; son ideas personales que no deseo me copien y permitan a otros beneficiarse o lucrar con ello (no tengo nada en contra de lucrar, pero prefiero ser yo quien saque $$$ con alguna idea propia antes que otro); son temas que de por sí están expuestos en Internet, plataforma fácilmente accesible para personas que deseen perjudicarme, molestarme o tomar en mi contra cosas que haya escrito, algunas de las cuales estratégicamente prefiero dejar en reserva.
En síntesis, de eso se trata. Un blog técnicamente está disponible a todo el mundo, no así un chat (donde se tiene un poco más de control del traspaso de información), y no así una conversación física (donde el control es mayor, obviamente si se conversa con alguien de confianza).
Por último, no menciono la categoría “No Transable” (NT), que sería todo asunto privado que uno prefiere guardarlo allí donde ninguna tecnología puede acceder aún: la propia mente. 🙂
Espero algún comentario de esto… saludos.

Al haqiqat an Lubnan

Normalmente no presto importancia a las guerras. O sea, entiendo perfectamente que hay gente sufriendo y todo eso, pero el sentimiento casi automático es más bien una nueva decepción del ser humano, un suspiro melancólico y nada más.Han pasado varios días desde que veo que Leer más…